El pasado fin de semana estuve en un lugar totalmente diferente a lo que se suele ver en el campo de Gran Canaria: la Finca de Osorio. Acostumbrado a ver playas y lugares con poca vegetación, me sorprendió gratamente encontrarme con un bosque tan frondoso y abundante como el que se encuentra en esta finca.
La Finca de Osorio se encuentra a las afueras de Teror, en la carretera hacia Arucas. Esta finca perteneció antiguamente al mayorazgo de los Manrique de Lara y actualmente pertenece al Cabildo de Gran Canaria, por lo que podemos visitarla solicitándolo previamente. En la finca se pueden encontrar algunas extensiones de terreno dedicadas al cultivo, y grandes extensiones de bosques, principalmente de castaños y algunos restos de bosque de laurisilva, pero también de otras especies como encinas, plátanos, alcornoques y pinos. También se dedica parte de la finca a cultivos, tiene un aula de la naturaleza e incluso es posible alojarse en su albergue.
En el centro de la finca se encuentra la casa principal, con las típicas balconadas canarias de madera. Para llegar a ella hay que caminar un buen trecho desde la entrada de la finca. Durante el recorrido podremos ya ver la exuberante vegetación de los bosques de esta finca, así como algunas tierras dedicadas al cultivo. Después llegamos a una plaza rodeada de árboles y bancos para sentarse y un árbol enorme en el centro. Desde ahí se accede a la casa principal por un puente de piedra construido sobre un barranco.
Junto a la casa principal se encuentra un jardín que tiene una fuente y una cueva muy curiosa adornada con piedrecitas por fuera, con plantas en su interior. De este jardín parte un sendero que recorre un barranco lleno de vegetación, en el que no entra prácticamente la luz del sol y se está muy fresco y húmedo, como si fuera una selva. Esto propicia que en esta zona crezcan musgos e incluso se puedan buscar setas. Es muy agradable pasear por esta zona, sobre todo en días de mucho sol como en el que estuve yo.
De vuelta sobre nuestros pasos por el barranco y volviendo a la plaza tras cruzar el puente, podemos ir por otro de los caminos al Parque de la Fuente, zona con merenderos y buena sombra para tomar algo y descansar. Desde este punto podemos ascender por un camino hasta llegar al Estanque “El Pino”. De ese camino sale otro también que nos lleva a la casa del guarda, lugar donde se tiene una vista muy bonita de parte de la isla. De la casa del guarda sale otro camino que continúa ascendiendo y nos lleva hacia la Casa de “Pinito”.
Otra de las partes que se puede visitar son los alpendres. En ellos se guardan animales como bueyes, vacas, ovejas, cerdos y un caballo. Junto a ellos se encuentran tierras de cultivo. Estos alpendres se encuentran yendo por un camino opuesto al jardín situado al lado de la casa principal. Desde este lugar se ve una panorámica excelente de toda la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.
La verdad es que ese día lo pasé genial caminando y estando en un lugar tan agradable. Recomendable visitar este lugar para quien quiera practicar senderismo, ver bonitos paisajes y desconectar.








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